Hay productos que usamos a diario y otros que sobreviven años en el fondo de la cosmetiquera, esperando una ocasión especial. Revisarlos no se trata de tirar todo al primer cambio de temporada ni de seguir reglas rígidas: se trata de observar, recordar cómo los has usado y reconocer cuándo un producto ya no se siente seguro ni funciona como debería. Saber cómo identificar si el maquillaje está vencido puede ayudarte a evitar irritaciones, obtener mejores resultados al aplicarlo y hacer espacio para lo que sí disfrutas usar. Reserva una mañana tranquila, buena luz y unos minutos para revisar con criterio, no con culpa.
Vencimiento y meses tras la apertura no son lo mismo
Empieza por mirar el envase. Muchos cosméticos incluyen el símbolo de un frasco abierto con un número y la letra M, por ejemplo 6M, 12M o 24M. Es el periodo de uso recomendado después de abrir el producto por primera vez, conocido como PAO por sus siglas en inglés. No equivale a una fecha de vencimiento exacta: indica cuánto tiempo suele mantenerse estable una vez expuesto al aire, a tus dedos, brochas o aplicadores y a las condiciones de almacenamiento.
Una fecha impresa, cuando está presente, señala hasta cuándo el producto debería conservar sus características si se ha almacenado correctamente. Conviene respetarla, incluso si apenas lo abriste. Los productos con SPF, como protectores solares con color, bases con protección solar o cushions con SPF, deben respetar siempre la fecha de vencimiento impresa. Su capacidad de protección no se puede confirmar por el olor, el color o la textura.
Qué revisar antes de decidir si se queda o se va
El tiempo desde la apertura importa, pero no cuenta toda la historia. Un labial bien cerrado y guardado en un lugar fresco puede mantenerse en buen estado durante su periodo indicado, mientras que una base olvidada en el carro o junto al vapor del baño puede alterarse antes. Abre cada producto, míralo de cerca y piensa si su comportamiento actual coincide con lo que recuerdas. Si tienes dudas razonables, especialmente con fórmulas que van cerca de los ojos, lo más prudente es reemplazarlo.
Señales que sí conviene tomar en serio
Desecha un producto si tiene un olor rancio, agrio o distinto al habitual; si su textura se volvió grumosa, seca, demasiado líquida o se separa y no recupera su consistencia al mezclarlo; si cambió claramente de color; o si ya no se aplica, se difumina o se fija como antes. También cuenta cualquier reacción, como ardor, picazón o irritación. Esa reacción no siempre se debe al maquillaje, pero es una buena razón para dejar de usarlo y observar. Si las molestias persisten o son intensas, consulta con un profesional de salud.
Prioriza la revisión de máscara de pestañas, delineadores líquidos o en gel y productos cremosos, como correctores, bases, rubores y sombras en crema. Sus fórmulas y aplicadores tienen mayor contacto con zonas sensibles o con la humedad. Una máscara seca, con olor extraño o que deja grumos no necesita una segunda oportunidad. Tampoco conviene “revivirla” con gotas de agua, saliva o mezclas caseras, porque eso puede comprometer su fórmula e higiene.






